Ministerio del Interior traspasó los datos de los ciudadanos a la nube de Microsoft

Algo que parece que se estuvo maquinando en la penumbra: un convenio entre Microsoft y el Ministerior del Interior para alojar tanto sus correos como la información pública en los servidores de esta empresa. De esta manera se le está entregando a una empresa privada extranjera, el control de datos internos de la administración nacional. Curiosamente esto no aparece en los grandes medios masivos de comunicación.

De esta manera unas tres mil cuentas de usuarios del Ministerior del Interior, incluyendo la del propio ministro, fueron migradas a los servidores de Microsoft en Virginia, Estados Unidos. El dominio del Ministerio del Interior no es el único dominio hospedado en Estados Unidos, sino por ejemplo también argentina.gob.ar.

Aquí hay varios puntos a tener en cuenta. Toda comunicación de un ciudadano con un funcionario del Ministerio va a quedar hospedada en los Estados Unidos. Puede haber información sensible como información privada de los ciudadanos. Recordemos que el Ministerio de Interior tiene a su cargo toda la gestión de los documentos de identidad; la gestión de un montón de datos de los ciudadanos.

Algo que hay que repetir como mantra hasta el hartazgo pero que parece que los funcionarios públicos no comprenden es que:

Los datos de los ciudadanos les pertenecen a los ciudadanos y el estado debe protegerlos. No es el dueño de esos datos. Por lo tanto no puede hacer con esos datos lo que se le da la gana.

Hay una idea de que los datos en manos del estado son del estado. Eso no es cierto. Los datos del ciudadano son del ciudadano y el estado solo los administra y debe resguardarlos.

Todos los datos que pasen por una cuenta de correo de un funcionario del Ministerio está ahora radicado en los Estados Unidos. Esto por supuesto cuesta algún dinero.

Por otra parte, no parece haber en el Boletín Oficial algún tipo de resolución que diera cuenta de esto. Parece no haber ningún documento que lo justifique, argumente o apruebe. Esto no quiere decir que no exista. Si alguno de nuestros lectores lo ve, bienvenido es. Tendría que haber una resolución en el Boletín Oficial con una justificación y un fundamente. Es algo que absolutamente debería estar publicado en el Boletín Oficial. Toda compra de este tipo debe estar publicada en el Boletín Oficial.

Más allá del costo, mantener una infraestructura sólida para la función pública es importantísimo, por lo tanto el costo no es el tema central. Si tenemos una administración de nuestros servidores y tenemos equipos que funcionen bien, el costo de sostener una infraestructura de correo no debería ser un problema en un área clave como el Ministerio del Interior.

El Ministerio tenía sus propios servidores. Esto es una reconversión de tener servidores propios a migrar hacia afuera y quién sabe qué pasó con la gente del Ministerio encargada de sostener y mantener esos servidores.

La problemática del costo estaría en un tercer o cuarto orden de importancia. Acá lo que tenemos es:

  1. Mandar afuera del país datos de los ciudadanos que va a contramano de la Ley de Protección de Datos.
  2. Después tenemos otro problema: sabemos que los servicios de inteligencia de los Estados Unidos utilizan las plataformas tecnológicas para espiar personas, gobiernos y empresas para beneficiar estratégicamente a la administración de los Estados Unidos. Sabemos que lo han hecho; sabemos que lo hacen aunque los servidores estén acá y lo intentan. Con esto les pusimos servido en bandeja toda la información del Ministerio del Interior en una empresa y servidores que están bajo la jurisdicción de las leyes de los Estados Unidos.

Si un juez argentino necesita pedir información de esas cuentas, ya no puede ir y allanar el Ministerio del Interior y llevarse copia o llevarse los servidores donde está esa información; tiene que pedir un exhorto a la justicia norteamericana porque todo esto queda sometido a la justicia norteamericana. Por ejemplo, en el caso de una investigación de corrupción. Ahora un juez, para acceder a esta información, debe pedir un exhorto a la justicia norteamericana para que le libre una orden a Microsoft para que se decida (o no) a entregar esos datos a la justicia argentina.

Por otra parte, tenemos la Ley de acceso a la información pública: ¿qué pasa con los correos oficiales de los funcionarios públicos? Esto ni siquiera son cuentas personales; son cuentas oficiales de los funcionarios públicos que quedan fuera del alcance de esta ley.

Argentina tiene una industria de software que de hecho exporta servicios, con técnicos valorados a nivel mundial; con una comunidad de seguridad de sistemas que es un área específica dentro de la industria del software extremadamente reputada a nivel global. Una de las principales empresas de seguridad a nivel mundial es argentina y fundada por argentinos. La seguridad es un campo en el cual se destaca Argentina en la región y hasta en el mundo.

Es interesante ver que, buscando una resolución para este tema de las cuentas de correo del Ministerio del Interior, se puede encontrar una resolución de agosto de 2016 del Ministerio de Modernización para la compra directa de una plataforma CRM por 4 millones de dólares. Hay por lo menos una decena de empresas locales que pueden brindar soluciones de este tipo y que fueron excluídas ante esta compra directa. Al no haber una licitación, ninguna empresa local se puede presentar a competir. Ahora estos 4 millones de dólares podrían haber quedado en empleo argentino, con técnicos argentinos y con soluciones incluso mejores que esta de Microsoft que ni siquiera es lo mejor que hay en el mercado. No sería la primera vez que se compra como si nada justificándolo diciendo que no hay en el mercado local oferentes por lo cual se realiza una compra directa en el exterior. Hay muchas alternativas de CRM desarrollados con software libre y también muchas empresas capaces de desarrollar este tipo de software.

Esta adquisición del Ministerio del interior es Office 365; adquisición que se hizo con ninguna transparencia. No sabemos por qué fue hecho, cuánto costó ni en qué términos está siendo este contrato. Algo insólito, ciertamente.